Algo pasa a través mío y no me deja más que un rastro de humo. Me armo de un par de ojos como si fuera un hombre, de un par de sueños como si fuera yo, y de una verdad como si no fuera nadie. No quiero ir a ningún lado, ya casi estoy despierto. Casi porque estoy al costado mío, y no-dormido porque me falta ese heroísmo singular del mundo onírico.
Camino dejando atrás a los pozos y su canto irresistible. Ahora el problema...