Alguien, sólo ella.
Única, abarcadora, provista de lo necesario. Lo innato y adquirido, lo aprendido y olvidado, lo propio y lo descaradamente impropio.
Sólo ella. Desbordando y conteniendo. Enraizada en la soledad sin límites de una intimidad compartida.
Creciendo, adorando ser vista y abominando luego su propia verguenza irresistida.
Ocupando el sitial privilegiado de las pupilas de él...por décadas, por siglos, por instantes...
Sólo e...