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Algo


Es como si todo fuera predecible. La experiencia es tan chata que tranquilamente puede ser reemplazada con palabras. Pensas en ir a un lugar al cual vas seguido y nada te incentiva a hacerlo. Sabes que podes imaginarte perfectamente lo que va a pasar y que lo vas a corroborar cuando alguien te lo cuente. La gente es siempre igual, sabes como te va a saludar, qué cuento te va a contar, que obviamente no te va a interesar, que a él no le va a interesar el tuyo, pero igualmente te vas a relacionar, por que a eso vas. Habría que ir todos los días a lugares distintos con gente distinta, o implorarles a los lugares y gente comunes que se permitan volar un poco, cambiar, expresar. Todo lugar tiene un rincón misterioso, un secreto, una perspectiva nueva. Pero sin embargo siempre lo miramos desde el mismo ángulo, y lo caminamos por la misma huella. Toda persona tiene un mundo dentro de sí, una personalidad paralela, un secreto, una alegría, un dolor, una locura, un pasado, un deseo, una represión, una historia. Pero son egoístas, por que no te lo comparten. Te intentan conformar con ese simple ¿cómo andas? Bien. ¿Qué hiciste hoy? Me comí un fideo. ¿Qué estas estudiando? Administración de empresas. ¿Seguís de novia? No, corte. ¿Por? No sé, muchas cosas. Termina esa conversación, y nada. Seguís de largo a buscar otro ente humano con el cual tener la misma conversación con algunos matices. Hasta que de repente te cruzas a uno que se abre, que no te dice lo que queres escuchar, o sí. Que te dice “sos muy copada” en vez de la gran  “estas muy linda hoy”, o no te dice nada por que no te soporta y no le interesa como estas, o por que esta de mal humor ese día. En ese te quedas pensando. Pero eso pasa si tenes demasiada suerte. Otro problema: los hombres. Llega un punto que te das cuenta de que ya conoces a la mayoría de los hombres existentes a la redonda. De estos, algunos son tus amigos, otros ya han sido y dejado de ser tus amantes, otros están de novios, otros son gays, otros “son de” tus amigas, y otros son unos
pelotudos. Y, lo peor de todo, los desconocidos, no tenes forma de conocerlos, por que viven en su mundo conocido y no se te acercan. Y en este mundo solo un o una “loco o loca” se acercaría a un completo desconocido a hablarle sin otra intención que la de conocerlo.
Cuestión: nada se conoce y todo se conoce. Entonces, ¿para qué
mierda seguir investigando? Si ni la gente ni uno mismo se permiten
ser distintos. Buscan, preguntan, investigan, sí. Pero superficialmente. Ignoran los detalles que son los que en verdad aportan la diferencia, por que tienen miedo de enfrentarse a esa diferencia. Buscan sin querer encontrar. Se sienten seguros en lo que ya conocen y no quieren ir mas allá. No quieren destruir en tan sólo ese instante su estructura, que tanto tiempo les llevó construir. No quieren abrir esa mente, que tanto les costó cerrar. No quieren caer en esa tentación, que tanto les costó rechazar. No quieren conocer lo que siempre estuvo frente a sus ojos pero eligieron ignorar. No quieren ser sí mismos, después de lo que les costó ser otro. No quieren ser distintos, después de lo que les costó parecerse. No quieren expresarse, por que se delatarían.
Se supone que una situación incómoda es aquella en la que algo no está en su normalidad. Para mí lo raro es cuando todo esta tan normal. Me incomoda ver tanta retención y fingir para mantener una “normalidad”.  ¿Cómo puede ser que en una conferencia todos estén tan de acuerdo con lo que sé esta diciendo? ¿Cómo puede ser que en una familia se lleven todos tan bien? ¿O que a toda la gente le guste casualmente la misma ropa, la misma música? ¿O que en los casamientos todas las madrinas tengan las mismas cosas para decir?. Esto no es normal, pero es lo esperable, lo predecible. Por eso sucede. Y acá vuelvo a lo del principio. La experiencia se vuelve vana. Si cierro los ojos, igual puedo ver lo que un adolescente tiene puesto, si me tapo los oídos sé qué canción suena en la radio, si me voy al baño en la mitad, adivino qué esta diciendo la madrina del casamiento y si me pierdo una conferencia voy a la siguiente que va a ser igual. El problema es que la anormalidad se margina, se toma como el error, se cataloga como “locura”. ¿Y por qué no? ¿Por qué no ser un poco más anormales, mas locos? Así el mañana sería distinto del hoy, lo dicho ahora podría contradecirse más tarde. No habría certezas, solo búsquedas. Verdaderas búsquedas.


Algo

(BOCETO)

Texto Ingresado por: Agustina Lopez Saavedra, Argentina (alumno)



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